miércoles, 16 de octubre de 2024

Hatoblanco. 13 de octubre de 2024

Con el devenir de los años la montería española ha ido sufriendo una transformación orientada al comercio y al negocio, causante de la gran demanda por parte de los cazadores por lo atractivo y pasional de esta actividad venatoria. Como consecuencia lo puro y la esencia de la montería se ha ido devaluando, por lo tanto, los que hemos bebido de la fuente dónde saciaban su sed los viejos monteros, tenemos dimes y diretes de cómo se vive la montería en pleno siglo XXI. Siempre que coincidíamos en alguna jornada un puñado de amigos con la filosofía de la antigua escuela montera la conclusión era la misma: tenemos que intentar hacer un grupo con la ética y los valores de la montería tradicional. No ha sido nada fácil pero así ha sido. 

Ha nacido Monteros de la Capacha, grupo montero que lleva por bandera la montería tradicional, cazar


en fincas abiertas y dónde la Rehala ocupa un lugar preferente. Arrancamos temporada monteando en el corazón del parque natural El Valle de Alcudia y Sierra Madrona, concretamente la finca de Hatoblanco, paraje típico de aquel valle, una umbría cerrada de monte coronada por una entresierra de riscos enmontados y una rehoya apretada de jarales, lentiscos y madroños; donde aquella umbría acariciaba el adehesado llano se presentaba un sopié salpicado de encinas centenarias sobre una alfombra de jaras. Finca que se llevaba cuidando y sobrealimentando todo el verano. 

El grupo montero con Alfonso Pousibet a la cabeza, su inseparable collera, Popi y Juanjo como capitán de montería, montaron el cuartel general en el hotel La Zarza, en Brazatortas, donde todos los monteros fueron citados la tarde del sábado  día previo a la jornada de caza, con la intención de juntarse todos por primera vez, echar un buen tardeo y sortear aquella noche para ganar tiempo al otro día. Amaneció ese ansiado día por todos, la ilusión se podía palpar en el ambiente, para la gran mayoría el primer día de montería de la temporada y estreno de este apasionante grupo montero. Las claras del día pintaba una jornada nublada y en la sierra habían caído cincuenta litros de agua por metro cuadrado en el día anterior, un día de montería de esos que es un gustazo pisar la sierra. 

Tras una bonita charla y las indicaciones pertinentes por parte de Alfonso y una salve a la morenita patrona de los monteros, las armadas de cierre partían hacia el cazadero  sobre las 10 de la mañana, ya que, muchos puestos tenían una importante caminata por la orografía de la mancha que impide llegar con el coche al mismo puesto. A continuación, lo hacían las líneas de puestos que se colocan en las entrañas de la zona a cazar, la mayoría en cortaderos característicos y típicos de este emblemático valle castellanomanchengo. 

Resonaba en aquella umbría ecos de las emisoras que portaban organización, postores y rehaleros, esas palabras que para los amantes de esta bendita afición son música celestial, “señores vamos a soltar!” Cuándo el reloj apenas marcaba las doce menos cuarto de la mañana. No tardaron las primeras rehalas en coronar aquella entresierra, que presumía majestuosa acariciada por una tenue niebla dándole una estampa muy otoñal. Apenas media hora las demás rehalas hicieron lo propio, tanto por un lado como por el otro del cazadero, para acabar juntándose en el medio de la mancha y vuelta a la suelta, lo que se conoce en el mundo montero como “cazar al choque”. 
Las previsiones y los entendidos auguraban que la lluvia de días anteriores podía perjudicar la mancha, pero en la caza no hay previsiones y entendidos otros pocos menos, por lo que, cuándo los canes pisaron aquella umbría las ladras se produjeron de forma inmediata, porque caza había y bastante. Fueron momentos donde las denotaciones andaban muy repartidas en lo más profundo del monte, siendo los puestos de la cuerda y la entresierra los menos agraciados, aunque algunos tuvieron la suerte de cara pudiendo abatir algún venado y guarros. Sobre la una de la tarde se encontraron las rehalas en el centro y comenzaron la vuelta atrás, si a la ida las carreras las protagonizaron las reses, la vuelta iba a ser para los jabalíes que aguantan más en los encames y así fue, un tintineo constante de tiros, carreras y ladras, nadie esperaba aquello. 

Se contabilizaron más de una centena de tiros en 74 lances, no sé cuántas carreras, tropecientas ladras e infinitos fallos por parte de los monteros, los inicios y falta de práctica se notan al inicio de la temporada. 
Las tres en punto cuando se recibieron órdenes de recoger los puestos y dar aquello por finalizado, una organización impecable y la gran colaboración de todos los socios hizo que en apenas hora y media estuviera el plantel bajo aquel porche acementado, con unq veintena de de jabalíes, ocho venados y hembras de gestión. Mientras tanto, ya en el valle a la par del cortijo y bajo las encinas, nos esperaba un buen catering con las viandas correspondientes que le pusieron la guinda a un día de montería entrañable y mágico. 

Muy buen debut para este romántico grupo de monteros que lleva por bandera los más intrínsecos valores de la MONTERÍA ESPAÑOLA. 

Viva La Virgen de la Cabeza
Viva España

Enrique Arribas.

Hatoblanco
                                                       Buenas caras antes de la ascensión

Subida de la Traviesa Central


Montando el Cierre de Pedro Morillo

                                                       Gran trabajo de las caballerias



Estas caras lo dicen todo


jueves, 6 de junio de 2024

Programa Temporada 2024-2024 Club Monteros de la Capacha

 

¿Por qué Monteros de la Capacha?

La Capacha, El Hato, La Cesta, El Canasto, da un significado a la forma de entender este grupo. La Capacha supone compartir, no solo el almuerzo, sino una forma de entender el monte, la caza y la conservación de nuestro entorno más agreste mediante la práctica del más noble arte montuno, la caza libre y sin cercas.

La Capacha Montera nace para vivir la pureza de la caza entre un puñado de amigos que compartimos una forma de entender la vida ligada a la naturaleza.

De cara a la fundación de este grupo, nombramos una serie de preceptos que deben servir como mandamientos de todo todo aquel que desee unirse en nuestros días de montería:

. Respeto máximo a la Rehala, nunca el montero debe abandonar el puesto hasta oír los 3 toques de Caracola y estar seguro de que los perros están de vuelta en su suelta. Los dueños de rehala sortearán primero.

. Nuestros compañeros de jornada, tanto monteros como gente de monte, son lo más importante del día, por lo que será en ellos y en su seguridad en lo primero que pensemos antes de culminar un lance.

. Siempre debemos ayudar a nuestros vecinos a recoger, a pistear, a marcar, a llevarlos en nuestro coche. El compañerismo es la base de este grupo.

. En cada cacería se mantendrá la figura del Capitán de Montería, ante cualquier duda, res pinchada, pisteo o resolución de dudas creadas en el monte, éste será el responsable máximo, que tratará en base a la buena fe que se le presupone y su experiencia, que cualquier porfía llegue a buen término.

. Siempre que las circunstancias lo permitan, se tratará de buscar un punto de reunión en el monte tras la cacería para compartir un taco, contarnos el día y los chalecos cortados.

. La cacería no son las 3 horas que dura el ojeo, la cacería es el antes, el durante y el después, por lo que los socios de Monteros de La Capacha deben mantener esta premisa como máxima.

. No solo las formas definen a un montero, sino también la conservación de las tradiciones y por ello, la indumentaria tradicional como los zahones o delanteras son elementos que ayudan a cuidar la imagen de nuestra querida montería. Así como el uso del cuchillo de remate, siempre que las circunstancias de seguridad lo permitan, el montero, tras avisar a sus compañeros debe acudir al remate cercano de una res herida.

. Los niños, los chavales son el los únicos que pueden conseguir que la Montería Española tal y como la hemos conocido antaño perdure en el tiempo, ellos serán protagonistas indiscutibles de nuestras jornadas y en ellos pensaremos para que se empapen del amor por esta pasión y las formas que todo buen montero debe respetar, enseñar y conservar a lo largo de los años.

. Los días de resultados pobres en lo cinegético, que los habrá, deben convertirse en días ricos en compadreo y camaradería, no es el resultado cinegético el que debe alegrarnos, si no la jornada de caza. La caza es disfrutar el lance y el lance es, una ladra, una carrera y el tropel de una cierva, el fin último de ese gozo es ejecutar el lance, lo que nos genera placer. El placer es efímero, dura segundos. Disfrutar, recordar, gozar un lance, es eterno. Como la Montería Tradicional Española.

Muchas gracias y es para nosotros un placer presentaros este humilde programa de monterías en fincas abiertas, muy monteras y donde a buen seguro disfrutaremos juntos.

 

Alfonso Pousibet.

Presidente Club Monteros de La Capacha





 

Queridos amigos,

Este año son ya 30 los años desde que junto a mi padre y con un tigre del 44-40 palanquero de mi abuelo abatí mi primer guarro en montería dando buena cuenta de mi noviazgo, el Tío Resti, el Tío Popi, el Tío Mariano, los Bernabéu y una buena camarilla que se juntó en el Hotel La Perdiz.

Desde entonces he pasado por etapas de todo tipo y he cazado por media España desde las mejores cercas hasta lo más inhóspito de la Sierra de la Culebra.

Como sabéis disfruto organizando Monterías, me gusta guardar la esencia de las cosas y no perder la pureza de una acción que considero Patrimonio Vivo de la historia de nuestro país.

He pasado por muchos grupos de caza, unos ya no existen, otros han cambiado y pocos continúan y hace mucho tiempo perdí la ilusión por reunir un grupo de amigos con unas mismas ideas y una misma forma de entender el campo, porque es muy difícil.

Pero la realidad es que estos últimos años, gracias a Zamora y muchas cacerías en el Valle de Alcudia, me he dado cuenta de que esa esencia continúa en muchos de vosotros y que disfrutáis con las cosas hechas como yo entiendo se deben hacer.

Es por esto que, junto a la imprescindible unión con mi Collera Popi y la inestimable ayuda de Juanjo como hombre de campo, sin el que no hubiese dado nunca este paso, hemos decidido que Monteros de la Capacha de un paso adelante y quedarnos con, en principio 4 manchas en el Valle de Alcudia con Brazatortas como centro de reunión. Fincas abiertas, con el guarro como protagonista y bajo las premisas fundamentales que la montería debe tener, LA CAZA HA DE SER ESCASA, INCIERTA Y DIFICULTOSA. (Ortega y Gasset).

Son varias las premisas que este grupo de amigos debe tener y las cuales ando desarrollando, pero ya os adelanto que, además, debe ser asequible. Todos estamos de vuelta en esto, y lo que primará será el grupo, el antes, el después, el cómo y el porqué. Y por su puesto la Rehala como eje fundamental de la montería.

Nos juntaremos 2 fines de semana completos y daremos una monteria Navideña, el grupo con la familia, amigos y cuantos más niños mejor, son el futuro, no debemos olvidarlo, y es esta la forma que al menos yo quiero que mi hijo entienda como caza el día de mañana.


¡Un fuerte abrazo y muchas gracias!

 

Alfonso.